Casa Ecke: transformar el hogar en un hotel boutique en el sur.
Paulina Mery Satt (44) llegó junto a su familia a vivir al sur el año 2021. Con una trayectoria ligada al ámbito comercial y una mirada puesta en la sustentabilidad, descubrió que el proyecto que buscaba estaba más cerca de lo que imaginaba: transformar su propia casa en un hotel boutique en Frutillar.
Cuéntanos de ti
Yo soy Paulina, llegué el 2021 a vivir a Frutillar junto a mi familia, en gran parte motivados por el colegio de nuestros hijos. También nos atraía mucho lo que estaba pasando en la ciudad, con la presencia de la escuela de las artes y una conversación más activa en torno al desarrollo sustentable, impulsada en parte por iniciativas como PLADES.
En el 2020 estábamos en Santiago y nuestros hijos iban a un colegio bastante tradicional. Postulamos al colegio sin muchas expectativas, quedamos en lista de espera y lo dejamos ahí. En diciembre nos avisaron que habían sido aceptados y, como ambos con mi marido trabajábamos de forma remota, decidimos venirnos sin pensarlo demasiado.
Justo apareció un departamento disponible, lo tomamos y a fines de enero ya estábamos instalados. Así partió todo.
Al poco tiempo de haber llegado, y mientras seguía trabajando, me di cuenta de que algo no estaba bien. Me sentía muy cansada, me decían que era por la pandemia, pero yo sabía que había algo más. Me hice exámenes y me diagnosticaron cáncer a la tiroides. Fue un punto de quiebre. Entendí que necesitaba hacer un cambio de vida, y decidí renunciar.
Del huerto al plato
Tiempo después con una amiga creamos Del huerto al plato, una fundación enfocada en educación alimentaria. Hacíamos clases de cocina y huerto en colegios, en formato de talleres, y logramos incluso ganar un fondo de Elige Vivir Sano.
Chile tiene altos índices de obesidad infantil, y muchas veces este tema se aborda desde la prohibición o la negatividad. Nosotras quisimos hacerlo desde otro lugar: mostrar lo rico de la comida, lo entretenido de cocinar y lo positivo que es alimentarse bien.
Logramos cosas bien impresionantes. Trabajamos en una escuela con alto porcentaje de vulnerabilidad, y pudimos generar un cambio muy positivo tanto en los niños como en los profesores, en la forma de relacionarse con la alimentación y la salud. Fue una experiencia muy bonita, pero sobre todo me ayudó a ordenar lo que me hacía sentido.



Descubrir una casa con potencial.
En mayo, un día mi papá me llamó y me dijo: “anda a ver esta casa que está publicada". Fui, pero era muy oscura, con muchas subdivisiones… se sentía prácticamente abandonada. La vi y pensé: no, ninguna posibilidad.
Pero después de varias conversaciones me di cuenta de que efectivamente tenía un gran potencial así que la compramos con la idea de remodelarla y después venderla.

Hubo muchísimo trabajo de restauración. Tuvimos que pulirla completamente por fuera. Yo me hice cargo de la remodelación: comprar materiales, coordinar a los maestros, e ir viendo cada detalle. Y cuando la terminamos, quedó tan linda que decidimos quedarnos a vivir aquí.
Ya instalados, nos dimos cuenta de que necesitábamos generar más ingresos así que tomamos la decisión de convertir la casa en un hotel. Reordenamos los espacios con una intervención menor donde adaptar lo que ya existía y partimos.

Casa Ecke: una propuesta diferente.
Yo trabajaba en ventas, en un rubro donde tienes mucho contacto con clientes. Es algo que conozco bien y que me gusta. También soy muy perfeccionista, me importa la limpieza, el orden, el diseño, y los detalles.
Cuando empezamos a darle forma al proyecto, revisamos distintas categorías y entendimos que lo que estábamos construyendo era un hotel boutique.
Yo soy vegana y muy animalista, y quisimos que ese espíritu estuviera presente en todo. En Casa Ecke no hay textiles de origen animal (no usamos lana ni cuero) y los amenities también son veganos. En ese proceso llegamos a muchas marcas, pero nos impresionó la cantidad de plástico que había, así que decidimos hacer algo distinto y desarrollamos una línea sólida de amenities en conjunto con Casa Bulka, buscando reducir al máximo el impacto.

En Casa Ecke somos un hotel que sigue una filosofía ecológica, pero sin dejar de lado el estándar y la calidad. Cuidamos mucho los detalles: la limpieza, las camas, las toallas, el aroma de las piezas. Todo está pensado para que la experiencia sea especial.
Tenemos suites familiares, con dos dormitorios y un baño, ideales para venir con niños y moverse con comodidad. También puedes cosechar tus propios alimentos en nuestra huerta y el desayuno es vegetariano o vegano, pensado desde el respeto y el amor por los animales.



La ubicación también es parte importante, estamos cerca de la playa y del Teatro del Lago, lo que permite disfrutar a pie la ciudad. Mucha gente que se queda acá se sorprende de todo lo que puede hacer sin moverse tanto. Puedes salir caminando a comer, recorrer la costanera, o hacer paseos por el día: ir a Puerto Octay, a Cascadas o a Ensenada, y volver por este lado del Lago Llanquihue evitando el taco que se arma en Puerto Varas.
Este es un lugar para desconectarse. Las habitaciones no tienen televisor, y a veces eso sorprende a los huéspedes pero es intencional. La invitación es a salir del ritmo de la ciudad y volver a conectar con uno mismo.


Consejos para emprender en turismo el sur:
- Si estás pensando en emprender, te aconsejo comenzar altiro con los trámites municipales. Yo pensé que iban a tomar tres meses, y finalmente fueron seis. Si volviera a hacerlo, empezaría mucho antes.
- También es importante considerar desde el inicio la accesibilidad universal. Es algo que te van a exigir para obtener la patente comercial, y mientras antes lo tengas en cuenta, mejor.
- Algo muy específico pero no menos importante ha sido tener la certificación para operar la caldera. Era algo que no teníamos contemplado en un comienzo y es fundamental para que la Seremi nos entregue el certificado y poder operar como hotel.
- Si hay algo que mueve el sur es el turismo, pero hay que estar preparados para la estacionalidad. El verano es muy intenso, pero después hay que ser ordenado para sostenerse durante el resto del año.
- También es importante mirar dónde hay espacio para hacer cosas nuevas, pensando en el público que vive acá durante el año. Por ejemplo, hay mucha oferta de cafeterías, pero todavía faltan camas para los turistas que nos vienen a visitar en temporada alta.
- Mucha gente que se queda acá se sorprende de todo lo que puede hacer sin moverse tanto. Puedes salir caminando a comer, recorrer la costanera, o hacer paseos por el día: ir a Puerto Octay, a Las Cascadas o a Ensenada, y volver por este lado del Lago Llanquihue evitando el taco que se arma en Puerto Varas.
Aprender a bajar el ritmo y volver a lo simple.
Si te quieres desconectar y alejar, viviendo en el sur se puede. El ritmo es distinto. Se nota mucho cuando viene alguien de Santiago: llegan acelerados, y uno les dice “relájate, no pasa nada”. Están muy acostumbrados a que les digan que no, y acá es más fácil decir que sí. Uno se ablanda, se relaja y empieza a darse cuenta de qué es lo importante, de que no todo es tan grave.
Hay una sensación de vida más simple. Te puedes mover tranquilo, usar transporte público, y todavía hay cosas que se sienten como antes: pagar el bus en efectivo, que te den un boleto, moverte en tren, que los niños salgan en bicicleta a buscar a sus amigos o jueguen en la calle.
Nosotros tenemos una hija que alcanzó a ir hasta tercero básico en Santiago, y la rutina era muy intensa. Dejarla en el colegio en la mañana y volver a vernos las 7 de la tarde hacía que compartíamos muy poco. Acá es distinto, realmente ves a tus hijos, compartes con ellos y es una vida mucho más presente. Los niños están más desconectados de lo digital, y en el colegio también hay un cuidado importante en ese sentido.
El sur es un lugar muy amable para vivir. La experiencia de criar acá es muy buena, y también te permite pensar en proyectos de vida. Para algunos es una etapa mientras los niños están en el colegio y después vuelven a la ciudad. Otros se quedan, porque deciden construir su vida aquí.
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📍 Las Piedras #101, Frutillar.
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Fotos y producción: Equipo Camino Sur